La Madriguera

El hueco parece pequeño pero lo suficientemente flexible como para poder pasar. Penetro en las profundidades de aquella especie de cavidad que se abre hacia el exterior. El mismo camino en dos direcciones: hacia adentro o hacia afuera. Mis ojos intuyen un refugio al final del mismo, un resguardo con olor a incienso, ramas secas y fuego medio dormido. El calor me acaricia la piel y respiro hondo.

Por fin en casa. Por fin en la madriguera…

 

 

 

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